
Yo siempre he sido muy de labores de artesanía, quizás porque desde la Escuela cuando éramos pequeñas nos enseñaban vainicas, punto de cruz, festón y algunas otras más. Siempre había hecho mucho punto de cruz pero a mi aire y sola. Hace un par de años decidí apuntarme a un taller que hay justo debajo de mi casa para aprender a hacer patchwork, que aunque no es exactamente lo mismo es una técnica parecida a las de las almazuelas.
Por cierto, en otra entrada os hablaré del origen y la historia del patchwork, que es muy interesante. Me la preparé para ir a dar una charla en inglés a los niños en la escuela de un pueblo cercano donde una compañera del taller trabaja como maestra. Pero ahora a lo que voy: mi afición.
La verdad que es una de las mejores cosas que he hecho, no sólo me he encontrado un entretenimiento adictivo y sumamente creativo sino que he hecho un montón de amigas estupendas, empezando por Mª Jesús, la "seño". Es una persona tan positiva, tan "estimulante", tan estupenda que somos un grupo con montones de actividades. Hemos hecho cenas y comidas, hemos hecho una colcha gigante entre todas para regalar a ASPACE, el fin de semana pasado fletamos un autobús para ir a San Juan de Luz, en Francia, donde se realiza cada dos años una macro exposición con montones de talleres y miles de telas y otros detalles que comprar. Lo pasamos muy bien todas juntas.
Ya tengo bastantes labores hechas aunque algunas las he regalado a mi cuñada, a amigas que tenían niños, a otras amigas sin más, en fin, que disfruto mucho haciéndolo y hoy quiero enseñaros una especie de alacena que a mi me gusta mucho y que he colgado en mi casa de Alberite. La foto no es buena porque la acabo de hacer con el móvil desde otra foto pero aún así espero que podáis verla y os guste. LLeva un montón de puntadas pero en cada una de ellas hay mucho amor y mucha ilusión.